El diario de Ana Frank

12 de junio de 1942

Espero poder confiártelo todo como aún no lo he podido hacer con nadie, y espero que seas para mí un gran apoyo”.

Diario_Ana_Frank_exteriorAsí con estas palabras empezó Ana Frank su famoso diario. Unos días antes Ana lo eligió en la librería que estaba cerca de su casa, ella quería un cuaderno de tapas rojas a cuadros para escribir sus cosas, nunca pensó que aquel diario se convertiría en su fiel amigo durante dos años. El día de su cumpleaños, cuando cumplió 13 años, su padre le regaló este cuaderno. Unos días después los Frank tuvieron que encerrarse en la “casa de atrás” los nazis estaban cerca y ellos eran judíos.
¿quieres saber cómo llamaba Ana a su diario?

Miguel Hernández, el poeta del pueblo

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.

Vientos del pueblo me llevan, Miguel Hernández.

Miguel_HernandezCuando estalló la Guerra Civil en España, el poeta Miguel Hernández se alistó en el bando republicano, el poeta dejó la pluma y sus poesías, para defender aquello que él creía Sigue leyendo

El Ratoncito Pérez

Entre la muerte del Rey que rabió y el advenimiento al trono de la Reina Mari-Castaña existe un largo y obscuro periodo en las crónicas, de que quedan pocas memorias. Consta, sin embargo, que floreció en aquella época un rey Buby I, grande amigo de los niños pobres y protector decidido de los ratones…»

Así empieza el célebre cuento del Ratón Pérez que el padre Coloma escribió para el rey Alfonso XIII, que en ese momento tenía 8 años y se le había caído un diente.

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Portada del libro “Ratón Pérez” que escribió el Padre Coloma

Pero vayamos al principio, Luis Coloma, nació el 9 de enero de 1851, era escritor, periodista y jesuita,  y fue el escritor de esta historia. A finales del siglo XIX, le pidieron desde la Corte un cuento para celebrar que al rey Alfonso XIII, se le había caído un diente. A Coloma se le ocurrió esta historia, protagonizada por un ratoncito llamado Pérez.

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Quevedo y Góngora, mucho más que rivales

Érase un hombre a una nariz pegado,

érase una nariz superlativa,

érase una nariz sayón y escriba,

érase un pez espada muy barbado…

                                                             (A una nariz)

Así empieza uno de los sonetos satíricos, más famosos, que Francisco de Quevedo dedicó a Luis de Góngora, allá por el siglo XVII, en una época de máximo esplendor en las letras y las artes. Todos hemos estudiado a lo largo de nuestra vida estudiantil el famoso Siglo de Oro español, una época dónde encontramos grandes figuras en la literatura. Pero ningún profesor, o al menos de los míos, le dio por explicar una de las mayores disputas entre dos grandes autores de la época. Siempre hemos estudiado poesía con su métrica, sus estrofas, sus figuras retóricas… y un sinfín de cosas más, que de verdad hacían de la Literatura una de las asignaturas más aburridas. Pero ¿por qué a ningún profesor se le ocurrió mostrarnos las poesías que se dedicaban estos dos autores? Si es que no saben motivar…

Hoy 8 de septiembre, pero del año 1645 nos dejó Francisco de Quevedo, ¡qué vaya figura era este hombre! Quevedo era un gran sátiro y en sus poemas la utiliza de una forma magistral atacando a muchos de los escritores del momento, pero quien se llevó la peor parte fue Luis de Góngora.

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Para encontrar el motivo de esta desavenencia, nos tenemos que remontar a cuando la capital del reino se trasladó a Valladolid, y los autores se encontraban en esta ciudad. Los motivos son varios, el principal es que ambos autores entendían la poesía de diferente forma, vamos que no se llevaban bien y había una rivalidad entre ellos. Fue una trifulca llevada al límite, hasta el punto que Quevedo llegó a comprar la casa de Góngora, en Madrid, sólo por el placer de echarlo de su propia casa y que este tuviera que volverse a su ciudad, Córdoba.

En esta disputa las ofensas son totalmente hirientes, además, que ese era su propósito dañar al otro, utilizan los defectos físicos de uno (Quevedo era miope y cojo) o a la falta de linaje (de buena familia) por parte de Góngora.

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Retrato de Quevedo (1580-1645)

Algunos de los poemas que encontramos dedicados a Góngora, escritos por Quevedo son estos:

Qué captas, noturnal, en tus canciones,
Góngora bobo, con crepusculallas,
si cuando anhelas más garcivolallas,
las reptilizas más y subterpones?

Microcósmote Dios de inquiridiones,
y quieres te investiguen por medallas
como priscos, estigmas o antiguallas,
por desitinerar vates tirones. 

Tu forasteridad es tan eximia,
que te ha de detractar el que te rumia,
pues ructas viscerable cacoquimia,

farmacofolorando como numia,
si estomacabundancia das tan nimia,
metamorfoseando el arcadumia.  **

** En esta poesía Quevedo se burla del estilo de Góngora, se ríe de los cultismos y las palabras nuevas que este escritor siempre utiliza en sus poemas. Por este motivo, Quevedo, utiliza estas palabras tan cultas.

Otro poema célebre de Quevedo dedicado a Luis de Góngora es el siguiente. En este Quevedo, que es antisemita, acusa a Góngora de judío por su gran nariz.

Yo te untaré mis obras con tocino
porque no me las muerdas, Gongorilla,
perro de los ingenios de Castilla,
docto en pullas, cual mozo de camino;

apenas hombre, sacerdote indino,
que aprendiste sin cristus la cartilla;
chocarrero de Córdoba y Sevilla,
y en la Corte bufón a lo divino. 

¿Por qué censuras tú la lengua griega
siendo sólo rabí de la judía,
cosa que tu nariz aun no lo niega? 

No escribas versos más, por vida mía;
aunque aquesto de escribas se te pega,
por tener de sayón la rebeldía. 

Gongora

Retrato de Luis de Góngora (1561-1627)

Pero, claro, Luis de Góngora no se quedó callado, y también escribió grandes poemas insultando a Quevedo:

Anacreonte español, no hay quien os tope,
que no diga con mucha cortesía,
que ya que vuestros pies son de elegía,
que vuestras suavidades son de arrope.

¿No imitaréis al terenciano Lope,
que al de Belerofonte cada día
sobre zuecos de cómica poesía
se calza espuelas, y le da un galope?

Con cuidado especial vuestros antojos
dicen que quieren traducir al griego,
no habiéndolo mirado vuestros ojos.

Prestádselos un rato a mi ojo ciego,
porque a luz saque ciertos versos flojos,

y entenderéis cualquier gregüesco luego. **

** En este poema, Góngora, se burla de la miopía (de sus famosas gafas, que se llaman quevedos) y de la cojera de Quevedo.

Por último, este es otro poema escrito por Góngora, insultando a Quevedo por sus defectos físicos:

Cierto poeta, en forma peregrina
cuanto devota, se metió a romero,
con quien pudiera bien todo barbero
lavar la más llagada disciplina.

Era su benditísima esclavina,
en cuanto suya, de un hermoso cuero,
su báculo timón del más zorrero
bajel, que desde el Faro de Cecina

a Brindis, sin hacer agua, navega.
Este sin landre claudicante Roque,
de una venera justamente vano,

que en oro engasta, santa insignia,
aloque, a San Trago camina, donde llega:
que tanto anda el cojo como el sano.