… por Santa Bárbara

En el monte Benacantil, en una mole de 166 m de altitud con el mar, encontramos el castillo de Santa Bárbara, ubicado en el mismo centro de la ciudad de Alicante.

Castillo_de_Santa_Barbara

Castillo de Santa Bárbara

Este castillo tiene un gran valor estratégico, desde él se puede divisar toda la bahía de Alicante y sus alrededores terrestres por la parte interior. Esta fortaleza siempre ha estado ocupada debido a ese gran valor, de hecho se han encontrado restos ibéricos y romanos, pero el origen de la actual fortaleza data del siglo IX con los musulmanes.

Vista Santa Barbara

Vista del mar desde el Castillo de Santa Bárbara

El 4 de diciembre de 1248, el rey Alfonso X, el Sabio, tomó este castillo a los árabes y de esta forma se incorporó a Castilla. En este día se celebraba la festividad de Santa Bárbara y por este motivo se le bautizó con este nombre.

Alrededor de la fortaleza giran muchas leyendas, una y la más conocida en la ciudad de Alicante es la leyenda de la Cara del Moro. Es la leyenda de un amor imposible entre Alí y la princesa Cántara, un amor que no podía ser, y por este motivo, la princesa se arrojó desde el Castillo por el monte Benacantil, desde ese momento se dibujó la llamada Cara del Moro, en el perfil del monte. Recuerda a un árabe, con un turbante en la cabeza y se puede distinguir el perfil de su cara. Para poder ver bien esta cara hay que ir a la playa del Postiguet, y mirar hacia el castillo. Si alguna vez, visitáis Alicante, podéis intentar descubrir esa cara en el monte Benacantil.

cara del Moro

Vista del Castillo de Santa Bárbara, desde la playa del Postiguet, ¿quién encuentra la Cara del Moro?

Alicante, fascistas y comunistas

En los años 70, el clima en España era de tensión, los nervios estaban a flor de piel, las tensiones políticas brotaban y no se escondían, los políticos hacían lo que podían o lo que les dejaban. Pero todo, esto se suponía en 1977 ya había pasado, la Monarquía estaba instaurada y los sacudidas políticas asentadas. Pero el 6 de octubre de 1977, en Alicante, un comunista, Miguel Grau, perdió la vida por colgar unos carteles convocando el 9 de octubre, Día de la Comunidad Valenciana.

Un grupo de fascistas atacó a este grupo de comunistas que estaba pegando carteles. Un ladrillo fue el arma, que lanzaron desde un balcón, y el arma que acabó con la vida de este joven.

El problema fue el odio, el odio de los fascistas contra todo los comunistas, que seguían sin admitir los cambios. Todas las fuerzas políticas condenaron este atentado, las celebraciones de este año en Alicante, se volvieron negras.

Cuando las personas, libremente, no podemos tener una libertad ideológica, y por ello, te juegas la vida, es un país sin futuro.