Y sin embargo se mueve

Yo, Galileo Galilei, hijo del difunto Vincenzo Galilei, de Florencia, de setenta años de edad, siendo citado personalmente a juicio y arrodillado ante vosotros, los eminentes y reverendos cardenales, inquisidores generales de la República universal cristiana contra la depravación herética, teniendo ante mí los Sagrados Evangelios, que toco con mis propias manos, juro que siempre he creído y, con la ayuda de Dios, creeré en lo futuro, todos los artículos que la Sagrada Iglesia católica y apostólica de Roma sostiene, enseña y predica. Por haber recibido orden de este Santo Oficio de abandonar para siempre la opinión falsa que sostiene que el Sol es el centro e inmóvil, siendo prohibido el mantener, defender o enseñar de ningún modo dicha falsa doctrina […]

Con un corazón sincero y fe verdadera, yo abjuro, maldigo y detesto los errores y herejías mencionados, y en general, todo error y sectarismo contrario a la Sagrada Iglesia; y juro que nunca más en el porvenir diré o afirmaré nada, verbalmente o por escrito, que pueda dar lugar a una sospecha similar contra mí […]

En Roma, en el convento de la Minerva, 22 de junio de 1633; yo, Galileo Galilei, he abjurado conforme se ha dicho antes por mi propia mano.”

Con estas palabras Galileo Galilei abjuraba de su “loca” teoría sobre que los planetas giraban alrededor del Sol, la teoría del heliocentrismo.

Galileo_Inquisición

Galileo Galilei ante el Tribunal del Santo Oficio

El 9 de abril de 1633 se inició un proceso la Iglesia Católica contra las teorías de Galileo. Unos meses antes Galilei publicó un libro, Diálogos sobre los dos máximos sistemas del mundo, donde se cuestiona el movimiento de la Tierra y el sol. La Inquisición incluyó este libro en el Índice de libros prohibidos, y Galileo fue llevado ante el Santo Tribunal para un juicio, acusado de herejía.

Galileo se retractó de su teoría, el 21 de junio, y al día siguiente, se le obligó a abjurar de sus ideas, si no lo hacía, se le condenaría a prisión perpetua. En este momento, Galilei renunció de sus ideas, y se le cambió la prisión por un arresto domiciliario de por vida.

Eppur si muove (“y sin embargo se mueve”)

Hay quien afirma que Galileo, tras firmar su abjuración, pronunció esta frase desafiando a la Inquisición, algo que no está claro, ya que sí hubiese desafiado al Santo Tribunal, tal vez no le hubieran dejado marchar.

modelo-heliocentrico

El modelo heliocéntrico rompía con la teoría geocéntrica, de la Tierra como el centro del universo defendida por la Iglesia

Galileo pasó el resto de su vida recluido junto con sus teorías, no fue hasta finales del siglo XVIII, cuando la Iglesia reculó y aceptó las teorías del científico, los libros que hablaban del heliocentrismo fueron autorizadas de nuevo, y sacadas del Índice de libros prohibidos. Pero no fue hasta el siglo XX, cuando la Iglesia, verdaderamente no aceptó esta teoría.

el más audaz héroe de la investigación … sin miedos a lo preestablecido y los riesgos a su camino, ni temor a romper los monumentos”

Con estas palabras, el Papa Pío XII homenajeaba al científico en un discurso en la Academia Pontificia de las Ciencias.

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